Frigoríficos integrables

Combis, una puerta y bajo encimera que se esconden tras el mueble de cocina: medidas de nicho, ventilación y tipo de bisagra explicados.

Un frigorífico integrable va dentro de un mueble de cocina y queda oculto tras un panel igual que el resto de puertas. Es la opción para cocinas de diseño continuo, pero exige precisión: lo que manda no es la medida del aparato, sino la del nicho. La altura más habitual en los combis integrables ronda los 177-178 cm, aunque existen otras, y los bajo encimera tienen sus propias medidas.

Hay tres cosas que conviene revisar antes de comprar: la medida del hueco con la tolerancia que indica el fabricante, la ventilación del mueble (rejillas o separaciones que deben respetarse para que el compresor no trabaje de más) y el sistema de fijación de la puerta del mueble, con bisagra de arrastre o puerta fija. Si vas a sustituir un integrable antiguo, comprueba que el nuevo usa el mismo sistema o tendrás que tocar el mueble.

Por su construcción, un integrable suele ofrecer menos litros netos que un combi libre de dimensiones similares y su precio suele ser algo mayor. A cambio, la cocina gana en estética y limpieza visual. Nuestra comparativa entre integrable y libre instalación te ayuda a decidir si compensa.

Preguntas frecuentes

En combis integrables es habitual un nicho de alrededor de 177-178 cm de alto y 56-57 cm de ancho, pero hay otras alturas. Mide tu nicho y compáralo con la tabla de instalación del fabricante, no con las medidas exteriores del aparato. Más detalles en la guía del frigorífico integrable.