10 trucos para que tu frigorífico gaste menos luz (sin cambiarlo)

Ahorro · 28 oct 2026

10 trucos para que tu frigorífico gaste menos luz (sin cambiarlo)

El frigorífico es uno de los pocos aparatos de casa que no se apaga nunca. Por eso cualquier pequeño desperdicio se multiplica por 8.760 horas al año. La buena noticia es que la mayoría de los trucos para que gaste menos no cuestan nada: son ajustes y hábitos. Aquí van diez, ordenados de más a menos impacto habitual.

1. Pon la temperatura correcta, no la más fría

La nevera funciona bien entre 4 y 5 °C y el congelador a -18 °C. Bajar más no conserva mejor los alimentos de forma apreciable y obliga al compresor a trabajar más. Si tu frigorífico tiene ruleta en lugar de grados, usa un termómetro de nevera para comprobarlo. Tienes todos los detalles en temperatura ideal del frigorífico.

2. Déjale respirar

El compresor expulsa calor por detrás o por los laterales. Si el frigorífico está pegado a la pared o encajado sin hueco, ese calor no se va y el aparato trabaja más. Respeta la separación que indica el manual y no tapes la parte de arriba con cajas o bandejas.

3. Aléjalo del calor

Horno, vitrocerámica, radiador o una ventana con sol de tarde: todo eso calienta el frigorífico por fuera. Si puedes elegir sitio, mejor lejos de fuentes de calor. Y comprueba la clase climática de la etiqueta técnica (SN, N, ST o T): indica el rango de temperatura ambiente en el que el aparato está diseñado para funcionar bien. Un garaje muy caluroso en verano o muy frío en invierno puede quedar fuera de ese rango.

4. Revisa las juntas de las puertas

La junta magnética es la que cierra el frío dentro. Haz la prueba del papel: cierra la puerta sobre una hoja y tira. Si sale sin resistencia en algún punto, la junta no ajusta bien. A veces basta con limpiarla con agua tibia y jabón suave; si está rota o deformada, se puede cambiar. Lo explicamos en la guía de accesorios del frigorífico.

Prueba del papel en 1 minuto

Repite la prueba en las cuatro esquinas y en el lado de las bisagras. Las fugas suelen estar en la parte baja, donde la junta se ensucia más.

5. Descongela si tu congelador hace escarcha

En los congeladores cíclicos, la capa de hielo actúa como aislante y el aparato necesita más energía para enfriar. Cuando la escarcha ya tiene unos milímetros, toca descongelar. Paso a paso en cómo descongelar el congelador. Si tu equipo es No Frost, este punto no te afecta.

6. No metas comida caliente

Deja que la comida se temple antes de guardarla, pero sin pasar mucho tiempo a temperatura ambiente por seguridad alimentaria. Repartirla en recipientes pequeños y planos ayuda a que se enfríe antes.

7. Abre menos y cierra rápido

Cada apertura deja salir aire frío. Organiza la nevera para encontrar las cosas a la primera (te ayudamos en qué guardar en cada zona) y evita quedarte delante con la puerta abierta pensando qué cenar.

8. Ni vacío ni a reventar

Un frigorífico muy lleno impide que el aire circule, sobre todo en los No Frost. Uno casi vacío pierde frío más rápido al abrir. Lo ideal es un término medio con espacio entre los alimentos y las salidas de aire despejadas.

9. Limpia el condensador (si está accesible)

En muchos modelos antiguos el condensador es la rejilla negra de la parte trasera; en otros va abajo, tras el zócalo. Si acumula polvo, disipa peor el calor. Desenchufa el aparato y pásale un cepillo suave o la aspiración de una boquilla fina. Consulta el manual: en algunos modelos modernos no es accesible y no hace falta.

10. Usa bien los modos especiales

El "superfrío" o "supercongelación" sirve para enfriar rápido una compra grande. Si se queda activado más de lo necesario, gasta de más. Muchos aparatos lo desactivan solos; otros no. Y si te vas fuera unos días, mira el modo vacaciones: lo explicamos en el frigorífico en vacaciones.

¿Y cuándo compensa cambiarlo?

Si tu frigorífico tiene muchos años, la junta está mal y el compresor arranca continuamente, quizá sea el momento. Compara el consumo en kWh/año de la etiqueta energética del modelo nuevo con el que tienes (si conservas la etiqueta o el manual). Un aparato moderno con compresor inverter y buen aislamiento suele gastar bastante menos que uno de hace décadas. La guía de etiqueta energética y consumo te ayuda a calcularlo.

Checklist rápida

  • Nevera a 4-5 °C y congelador a -18 °C
  • Separación de la pared según el manual
  • Lejos de horno, radiadores y sol directo
  • Juntas limpias y que cierran bien
  • Sin escarcha gruesa en el congelador
  • Superfrío desactivado cuando no hace falta

Preguntas frecuentes

Depende del tamaño, la clase energética y el uso. La etiqueta energética indica el consumo anual en kWh; multiplícalo por el precio del kWh de tu tarifa para estimar el coste.